29 dic 2012


Para odiar hay que querer. Para destruir hay que hacer.

Si las cosas no son tan buenas, malas, horribles, y hasta desastrosas, es porque en algún momento fueron no tan malas, buenas, hermosas y hasta inmejorables. No hay lección esta vez: simplemente estar dispuestos a entender que un “te odio”, lleva consigo más cariño que el que uno puede imaginar. Es una excusa fantástica para el buen humor de aquellos que siempre miran al pasado, “te quise”, y el “ya no”, no les molesta, no les modifica, lo que es presente no afecta: son muchos quienes solo miran lo que fue.


Podría permanecer despierta sólo para escucharte respirar..