Cuantas, cuantas veces
sin saber me equivoqué
por orgullo, por temor.
Cuantas veces quise correr donde estuvieras
abrazarte, acurrucarme
y quedarme entre tus brazos para siempre
Cuantas veces me arrepentí
de irme, de no volver
de no llamar, de no escribir.
Cuantas veces te esperé
a que llegaras, que me buscaras
aunque dijera que no estaba.
Cuantas, cuantas veces
debo decir adiós
y preguntarme si es lo mejor.
Cuantas puertas deberé cerrar
para no volver jamás atrás
ni mirar siquiera si es que estás.