Hay veces que al mirar el horizonte no logramos divisar rastros del sol, pero esto no significa que el sol no se encuentre allí. Muchas veces esto nos pasa en nuestro día a día, hay ocasiones en que se torna difícil pensar en el futuro, aveces intentamos ver más allá, pretendiendo averiguar que es lo que se avecina, pero por momentos esto se vuelve imposible, inclusive intentando predecir que sucederá no lo logramos; hay veces en que no hay rastros del futuro, esos momentos en los cuales no sabemos para donde tomar, en los que pertenecemos inertes esperando una señal del destino, algo que nos guíe, que nos des esperanzas, que nos indique hacia donde seguir.
A veces luego de permanecer atascados durante un largo periodo de tiempo, algo nos hace abrir los ojos, es cuando nos damos cuenta que no existen señales, y que nadie va a venir a enseñarnos en el camino, que somos nosotros y nadie más los que forjamos el camino hacia nuestros sueños, que las cosas se obtienen por merito propio, y aunque en situaciones pensemos que no hay salida, siempre la hay.
Por más que la vida no nos de razones aparentes para seguir, siempre las hay, puede que estas permanezcan ocultas, pero tarde o temprano se manifestarán.