Eso somos, eso fuimos.
La reina de esta obra fue la inseguridad; sí, esa que mató mil y una vez las probabilidades en mí. Me parece absurdo buscar culpables a algo que sólo tuvo un final precedido de risas, canciones, tristezas e ilusiones… Sí, ilusiones que vienen a ser las protagonistas secundarias de este cuento. ¡Claro!, yo siempre de segunda opción, abajo, lejos… Es fácil de entender: ellas no conocen de seguridades; están o no y creo que en mí abundaron tanto como en ti la falta de madurez y valor.
Quise vivir el eros perfecto, mas sin embargo, me quemé con cenizas del intento de tu philos. ¡Sólo conocidos, eso somos, eso fuimos!
¡Qué lastima que por falta de coraje no fuimos más! Me quedo con el recuerdo de mis intentos; te dejo muchas ilusiones para que sean reinventadas con otra protagonista porque yo me cansé de esperar y me fui lejos de esta historia!No busques en mis ojos algo más, pues mi alma no te conoció jamás.